Bernardino Barros Sepúlveda falleció tras un accidente en la Viña Concha y Toro. Su familia lo despide como un hombre alegre, trabajador y profundamente querido.
Bernardino de las Mercedes Barros Sepúlveda, “Nino” para su familia y amigos, murió la tarde del miércoles 25 de marzo mientras trabajaba en lo que sabía hacer: limpiar, cortar, ordenar la tierra. Tenía 46 años, era jardinero y, según quienes lo conocieron, un hombre de risas fáciles, de esos que cargan una radio al hombro y convierten cualquier jornada en compañía.
El accidente ocurrió al interior de la Viña Concha y Toro, en la comuna de Pirque. De acuerdo con los antecedentes del procedimiento, la emergencia fue reportada a las 15:16, en el recinto vitivinícola ubicado la intersección de Virginia Subercaseaux con Avenida Concha y Toro.
Según la información recabada en el lugar, mientras desarrollaba su trabajo, una rama de gran tamaño se desprendió desde un árbol y cayó directamente sobre su cabeza, provocándole lesiones de extrema gravedad.
Tras el accidente, se desplegó un operativo coordinado de equipos de emergencia. El medio local Portal Pirque Noticias reseñó que en el lugar trabajaron personal del SAMU, ACHS, Ambulancia Puente Alto Avanzada, Bomberos de Puente Alto y funcionarios municipales de Pirque, quienes realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y estabilización.
Fue trasladado de urgencia al Hospital Sótero del Río, acompañado por voluntarios de Bomberos. Sin embargo, a las 16:10 horas ingresó sin signos vitales, confirmándose su fallecimiento.
En la emergencia participaron unidades RB-1 y B-8 del Cuerpo de Bomberos de Puente Alto, bajo el mando de la teniente primero Fernanda Díaz, de la Primera Compañía, además de móviles de la Dirección de Seguridad Pública y Gestión del Riesgo de Desastres de Pirque.
Un hombre de oficio y de afectos
“Nino” era jardinero de profesión y vecino de la Villa Cerrito Arriba, específicamente de la calle Cerro San Cristóbal.
Padre de dos hijos (un hombre de 31 años y una joven de 24), era descrito por su entorno como una persona noble, de carácter sencillo y profundamente cercano. Un hombre de risas fáciles, siempre dispuesto a compartir y a tender una mano.
Su hermano, José Luis Barros, lo recordó como “un buen trabajador, le gustaba su labor, siempre fue apegado a su orilladora para cortar el pasto, buen amigo, buen tío, un amigo de tomo y lomo. Le gustaban mucho las rancheras, era un viejo de campo sencillo, no faltaban sus risas, siempre fue atento y dedicado a sus cosas y labores”.
Ese gusto por la música también quedó grabado en la memoria familiar. Uno de sus hijos evocó: “Uno de los mejores legados que me dejó mi papá fue el gusto por las rancheras, y recuerdo cuando con su radio a pilas al hombro y la mochila llena de cassette iba a pasar la tarde donde mi tía María. Espero que siga escuchando sus rancheras en el cielo”.
Un legado marcado por la sencillez
Más allá de su oficio, quienes lo conocieron coinciden en destacar su forma de relacionarse con los demás. “Bernardino, o cariñosamente ‘Nino’, fue un hombre cuya vida se definió por la entrega abnegada y el trabajo incansable. Hizo de su esfuerzo diario un lenguaje de amor”, expresaron cercanos en un mensaje de despedida.
“Ajeno a los lujos, encontraba la verdadera riqueza en los gestos sencillos y el tiempo compartido. Su generosidad no conocía límites”, agregaron.
En la misma línea, su sobrina, María Isabel Barros Cerda señaló que lo recuerda “como una persona amable, respetuosa y de espíritu alegre. Su sencillez y buena disposición dejaron una huella positiva en todos quienes compartieron con él”.
Desde el restaurante Rancho del Che del Cajón del Maipo, donde Bernardino trabajó durante 20 años antes de dedicarse a la jardinería en los viñedos, también dedicaron palabras a quien fue parte de su historia por más de 20 años.
“Don Bernardino Barros, nuestro querido ‘Niño’, deja un vacío imposible de llenar. Durante más de 20 años fue mucho más que un trabajador: fue rostro de bienvenida, guardián de nuestra entrada, símbolo de seguridad, confianza y cercanía”, indicaron.
“Fue parte de nuestros inicios como emprendedores, y su compromiso, energía y lealtad fueron pilares silenciosos que ayudaron a construir lo que hoy somos”, añadieron.



