Establecimientos del mismo plan cuadrante en Puente Alto coordinan un marco regulatorio conjunto para enfrentar balaceras y amenazas de bomba, en una iniciativa que busca ser replicada a nivel nacional.
Nueve colegios de la comuna de Puente Alto, integrados en un mismo plan cuadrante, trabajan junto a Carabineros de Chile en la elaboración de un protocolo de seguridad unificado. Esta medida busca establecer lineamientos de acción claros ante situaciones críticas como tiroteos o avisos de bomba.
Jorge Rivas Medina, director de enseñanza media del colegio Araucarias Cordillera —sede de los encuentros—, explicó que la iniciativa surgió por motivación de Carabineros, cuyo objetivo es generar un «rayado de cancha» similar para todos los establecimientos del sector.
Participación de la comunidad escolar
Para la creación de este documento, se conformaron cuatro mesas de trabajo que sesionaron simultáneamente para recoger las inquietudes de todos los estamentos. Estas mesas incluyeron a centros de estudiantes, centros de padres, equipos de convivencia escolar y directivos de los colegios.
«Pretendemos tener el protocolo listo en una semana», afirmó Rivas, destacando que luego vendrá la etapa de aplicación en cada comunidad educativa. El trabajo busca establecer una red de colaboración permanente entre escuelas que usualmente no interactúan entre sí.
Respuesta a amenazas recientes
La elaboración de este protocolo responde a una inquietud real, dado que algunos colegios han enfrentado amenazas de violencia o tiroteos anteriormente. Aunque estas situaciones no se han concretado, han impulsado la necesidad de estar preparados.
Según información proporcionada por Carabineros durante las reuniones, las denuncias por este tipo de amenazas han registrado una baja considerable durante el mes de mayo. No obstante, las autoridades escolares insisten en que el tema sigue siendo de máxima relevancia.
Coordinación y red de seguridad
El trabajo se centra en los colegios pertenecientes al plan cuadrante, preliminarmente identificado con el número 268, para fortalecer la vigilancia y la respuesta policial rápida. El proceso ya suma tres reuniones de coordinación y análisis de datos delictivos locales.
Además de la seguridad, la instancia ha servido para que los centros de alumnos propongan actividades conjuntas, como campeonatos y reuniones, para fomentar un vínculo mayor. Esto permite que la seguridad se aborde desde una perspectiva de comunidad y no solo de reacción.
El director Jorge Rivas hizo un llamado a que otras instituciones educativas sigan este ejemplo de trabajo colaborativo. Se espera que, una vez finalizado el documento la próxima semana, el modelo pueda servir de base para otros cuadrantes de la zona sur.


