Javiera Barrera del Colegio Cordillera y Laura Pino del Liceo Bicentenario San Pedro son ejemplos de esfuerzo y disciplina. Ambas quieren estudiar medicina.
Dos jóvenes estudiantes de establecimientos educacionales de Puente Alto alcanzaron puntaje máximo nacional en la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) de Competencia Matemática 1 (M1), posicionándose entre los mejores resultados del país.
Se trata de Javiera Barrera, egresada del Colegio Cordillera, y Laura Pino, estudiante del Liceo Bicentenario de Excelencia San Pedro, quienes destacaron por un proceso marcado por la constancia, la autoexigencia y una preparación sostenida durante todo el año.
Ambas proyectan continuar estudios en Medicina y coinciden en que el resultado es reflejo directo del trabajo acumulado, más que de una facilidad natural. Desde realidades distintas, pero con un fuerte vínculo con la comuna, sus historias dan cuenta del esfuerzo cotidiano detrás de un logro que no solo las posiciona a nivel nacional, sino que también instala un motivo de orgullo para Puente Alto.
Javiera Barrera – 1.000 puntos en Competencia Matemática 1 – Colegio Cordillera

Para Javiera Barrera, obtener 1.000 puntos en Matemática no es solo un número. Es, sobre todo, la síntesis de un año atravesado por esfuerzo, dificultades y una exigencia personal constante. “Representa todos los altos y bajos del proceso. Hubo muchos momentos en que me desanimé, en que hacía ensayos y me equivocaba en cosas que parecían fáciles. Ahí es cuando una empieza a cuestionarse todo”, relata.
Javiera es la mayor de tres hermanos, fue durante toda su etapa escolar una de las mejores alumnas de su generación (con promedios cercanos al 6,9) y desde pequeña manifestaba su intención de estudiar Medicina, motivada por la idea de atender a sus abuelos y por la cercanía que observa entre médico y paciente. Tras rendir la PAES en 2024 sin lograr el puntaje necesario para esa carrera, tomó la decisión de preparar nuevamente la prueba de forma principalmente autónoma. Rechazó la idea de inscribirse en un preuniversitario tradicional y optó por recopilar ensayos, utilizar material gratuito de internet y estructurar por su cuenta un método de estudio.
Su preparación fue progresiva y metódica. Elaboró sus propios temarios en formato de mapas conceptuales, organizó los contenidos por áreas y trabajó con un sistema riguroso de ejercicios: cada pregunta incorrecta era marcada, revisada y retomada al día siguiente antes de acudir al solucionario. “Yo no dejaba ninguna pregunta al azar. Tenía que entender por qué estaba bien o por qué estaba mal”, explica. Con el paso de los meses, concentró su estudio en Matemática y Ciencias, priorizando aquellas áreas que tenían mayor ponderación para la carrera que busca.
El proceso no estuvo exento de desgaste emocional. Javiera describe la preparación como una lucha permanente contra la inseguridad: el temor a no alcanzar el puntaje, a “perder un año más” o a tener que resignar su objetivo. En ese camino, reconoce como claves tanto el apoyo familiar como el acompañamiento de docentes del Colegio Cordillera, en especial sus profesoras de Matemática, Biología y Lenguaje, y el refuerzo de profesores con los que se mantuvo en contacto fuera del establecimiento. “Mi familia me apoyó mucho, pero también me recordaban que había otras opciones. Eso igual genera presión, aunque venga desde el cariño”, señala.
Hoy, con el puntaje máximo en mano, Javiera proyecta estudiar Medicina y, a futuro, especializarse en cardiología o neurología. Afirma sentirse orgullosa, pero subraya la importancia de no invisibilizar el camino recorrido. “Detrás de los mil puntos hay muchas dudas, muchos días malos. Creo que la responsabilidad está en mostrar que no fue fácil, para que otros no se desvaloricen cuando comparan su proceso con un resultado”.
Laura Pino – 1.000 puntos en Competencia Matemática 1 – Liceo Bicentenario de Excelencia San Pedro

Laura Pino también alcanzó el puntaje máximo nacional en Matemática 1, y además obtuvo resultados destacados en Lenguaje (896) y Ciencias (886). Para ella, los puntajes reflejan directamente el trabajo sostenido que realizó durante el año. “No me sorprendieron los resultados, porque hubo un estudio muy grande detrás. Fue un proceso constante, tanto en el preuniversitario como en el colegio y en la casa”, afirma.
Estudiante del Liceo Bicentenario de Excelencia San Pedro y residente en Pirque, Laura mantiene un vínculo permanente con Puente Alto a través de su vida escolar y social. Durante el primer semestre asistió al preuniversitario Pedro de Valdivia y reforzó contenidos de manera complementaria. Sin embargo, fue desde septiembre en adelante cuando intensificó su preparación: eliminó redes sociales, diseñó un calendario estricto y se enfocó en elaborar resúmenes completos de Química, Física y Biología, área en la que rindió mención.
Ese trabajo se extendió durante meses. Laura revisaba material del colegio, del preuniversitario y recursos digitales, organizando la información de forma que pudiera comprenderla en profundidad. Paralelamente, resolvió guías basadas en ejercicios de pruebas anteriores y, hacia octubre y noviembre, incorporó una rutina semanal de ensayos. En el último mes, llegó a rendir hasta cuatro pruebas por semana. “Noviembre fue solo ejercitar. Ya había terminado los temarios y me dediqué a entrenar con pruebas reales”, explica.
Uno de los principales desafíos fue sostener la disciplina. Laura debía trasladarse varias veces por semana al preuniversitario, combinando largas jornadas de clases con estudio personal. A eso se sumó la exigencia de mantener la concentración en los meses finales. Para equilibrar, incorporó el ejercicio físico como parte de su rutina. “Salir a correr o hacer ejercicio me ayudaba a despejar la mente y a rendir mejor”, comenta.
Aunque señala que confiaba en su preparación, reconoce que la incertidumbre estuvo presente durante todo el proceso, especialmente considerando el alto puntaje requerido para ingresar a Medicina. En esos momentos, destaca el rol de su familia, que —según relata— confió siempre en que le iría bien y, en más de una ocasión, le pidió que bajara el ritmo. “Ese apoyo me ayudó a no sentir tanta presión cuando fui a dar la prueba”, sostiene.
Laura proyecta estudiar Medicina, motivada por su interés en la biología y por el deseo de desempeñar un rol más directo en la ayuda a las personas. Frente a su resultado, enfatiza la necesidad de mantener una actitud de humildad y gratitud, reconociendo a quienes fueron parte del proceso y entendiendo que no todas las trayectorias educativas se desarrollan en las mismas condiciones.



