La víctima se escondió incluso de su familia tras recibir llamados intimidatorios de desconocidos que le exigían dinero.
Una alerta por presunta desgracia movilizó durante varias horas a equipos policiales en toda la Región Metropolitana, luego de que una mujer de 43 años fuera denunciada como desaparecida en Puente Alto.
Con el avance de las diligencias, se estableció que la ausencia no respondía a un extravío, sino a una decisión de la propia afectada: se mantuvo escondida para evitar un eventual secuestro, tras recibir amenazas reiteradas de desconocidos que le exigían dinero.
De acuerdo con antecedentes recabados por su entorno, la mujer venía siendo contactada desde hace días por sujetos que la hostigaban de forma insistente. Según estas versiones, los individuos serían de nacionalidad extranjera, lo que habría incrementado el nivel de temor de la víctima.
Últimos registros y activación de búsqueda
Imágenes de cámaras de seguridad la captaron saliendo de un local comercial durante la mañana del martes. Esos registros constituyeron el último rastro conocido antes de que se perdiera su ubicación, generando preocupación entre familiares y cercanos.
En los videos, además, se observa que la mujer se desplazaba con rapidez, aparentemente nerviosa, como si intentara evadir a alguien.
Ante la falta de contacto, la familia difundió su fotografía en redes sociales y presentó una denuncia ante Carabineros, lo que activó el protocolo de búsqueda por presunta desgracia. Durante varias horas se desconocía su paradero y las circunstancias de su desaparición.
Posteriormente, se confirmó que la mujer permaneció oculta durante cerca de 12 horas, incluso sin informar a su círculo cercano, motivada por el miedo a concretar las amenazas en su contra.

Regreso al domicilio y estado de salud
La situación se aclaró cuando la mujer regresó por sus propios medios a su vivienda, luego de enterarse de la presencia policial y las diligencias en curso.
Tras su retorno, fue atendida por personal de salud debido a un colapso nervioso, atribuido a la presión y el temor experimentados durante el episodio.
El caso quedó en manos de la Fiscalía Contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), junto al OS9 de Carabineros, unidades que desarrollan diligencias para identificar a los responsables de las amenazas.
Las indagatorias buscan establecer si los hechos corresponden a un caso aislado o si existe una estructura organizada detrás de las extorsiones denunciadas.


