El reciente hurto a un restaurante de sushi fue la gota que colmó el vaso para los locatarios de esta esquina comercial. Denuncian que viven entre delitos reiterados, oscuridad y escasa vigilancia.
La madrugada del martes 21 de abril, cerca de las 2:30 horas, un sujeto ingresó a robar a un local de sushi ubicado en la intersección de Juan de Dios Malebrán con Gabriela, en la comuna de Puente Alto. El hecho, registrado por cámaras de seguridad, no solo dejó pérdidas materiales, sino que volvió a encender las alertas de vecinos y comerciantes ante una seguidilla de delitos que, según reclaman, se repite en horarios similares y bajo condiciones que favorecen la acción delictual.
Valentina Vega y Robinson Ligueño, dueños del local afectado, relataron que el robo fue advertido horas más tarde, cuando notaron fallas en el sistema eléctrico y de cámaras. “Nos dimos cuenta alrededor de las 11 de la mañana, porque las cámaras no tenían conexión. Un vecino nos confirmó que la puerta estaba abierta. Ahí entendimos que algo había pasado”, señaló Valentina.
Las imágenes captadas muestran al individuo escalando hasta el segundo piso del inmueble y forzando el acceso. “Se ve cómo sube ‘como una araña’ y logra abrir la puerta”, explicó, añadiendo que la falta de tránsito a esa hora, sumada a la escasa visibilidad del lugar habría facilitado el delito.

El balance de daños incluye la destrucción de la puerta de acceso, corte de cables eléctricos y el robo de diversas especies, entre ellas mercadería y herramientas de trabajo. “Se llevaron camarones, salmón, conservas, un taladro, un esmeril, una impresora y un balón de gas, entre otras cosas”, detalló.
Según la afectada, el sujeto de unos 40 años habría actuado aprovechando la oscuridad del sector. Además, no se descarta la participación de más personas. “Por la cantidad de cosas que se llevó, creemos que no estaba solo”, indicó.
Hechos reiterados en el mismo sector
El caso no sería aislado. De acuerdo con vecinos, el mismo individuo habría sido captado en otras cámaras de seguridad del sector, sustrayendo especies desde viviendas cercanas, como bicicletas y balones de gas. Incluso, habría sido visto previamente desplazándose con un carro de supermercado.
A esto se suma el robo de un medidor de agua ocurrido la madrugada anterior, a la misma hora, además de otros delitos recientes. “En las últimas dos semanas han pasado varias cosas. A una tabaquería cercana la asaltaron con sujetos armados, hubo un portonazo a una cuadra y a un vecino le robaron una camioneta”, relató Valentina.
La esquina de Juan de Dios Malebrán con Gabriela, caracterizada por su actividad comercial durante el día, cambia radicalmente durante la noche. “Es un lugar muy solitario cuando cierran los locales, con poca presencia de vecinos, lo que facilita que ocurran estos hechos”, explicó.

Críticas por falta de mantención y vigilancia
Junto con la reiteración de delitos, los residentes apuntan a condiciones estructurales que agravan la inseguridad. Entre ellas, la escasa iluminación y la falta de poda de árboles, que según indican dificultan la visibilidad en la vía pública.
“La seguridad está pésima. Hay muy poco patrullaje y el sector está super abandonado. Falta poda de árboles y mejor alumbrado. Es muy oscuro, y eso lo convierte en un foco para que los delincuentes actúen”, sostuvo la comerciante.
En esa línea, hizo un llamado a las autoridades comunales y a la empresa eléctrica a intervenir el sector. “He hecho gestiones con la municipalidad y con CGE para que poden los árboles, pero no hemos tenido respuestas suficientes. Es frustrante”, afirmó.

Asimismo, planteó la necesidad de reforzar medidas preventivas. “Se necesita más iluminación, más cámaras de seguridad y mayor presencia de Carabineros y Seguridad Municipal. Uno hace esfuerzos por resguardarse, pero igual entran”, agregó.
Preocupación vecinal en aumento
Los antecedentes han incrementado la preocupación entre vecinos y locatarios, quienes advierten una sensación de inseguridad en aumento y cuestionan la efectividad de las medidas actuales.
“Ya hemos sufrido cuatro robos desde que abrimos el local. Es desgastante, porque muchas veces las denuncias no llegan a nada”, concluyó Valentina.


