Radicado en Los Ángeles, el chileno Javier Markic ha sido parte de producciones como “The Terminal List”, “The Pitt” y el filme “Horizon: An American Saga”, junto con trabajos para Taylor Swift y Coldplay.
Desde una placita en la Villa Los Prados sorteando árboles para elevar volantines, hasta los estudios de grandes producciones internacionales, el recorrido de Javier Markic tiene un punto de partida claro: Puente Alto.
Criado en el entorno de Gabriela Oriente, el hoy supervisor de efectos visuales (VFX) ha construido una carrera en la industria audiovisual global que lo tiene radicado en Los Ángeles, participando en series, películas y videoclips del más alto nivel.
Su historia, sin embargo, no responde a un camino trazado desde el inicio. Entre el skate, los videos caseros y una decisión tomada casi por descarte al salir de cuarto medio, Markic fue encontrando su lugar en la postproducción, avanzando desde estudios en Chile hasta abrirse paso en la Meca del espectáculo. Con insistencia, aprendizaje constante y una oportunidad que supo aprovechar, logró dar el salto a Canadá en plena pandemia y, desde ahí, consolidarse en una industria altamente competitiva.

“Diría que el estándar es muy alto y que eso te empuja a dar lo mejor todos los días”, nos cuenta en la siguiente entrevista con Puente Alto al Día:
¿Qué recuerdos marcan tu etapa de infancia en la comuna?
Llegué a vivir a la casa de mis abuelos Luis y Marcela en Puente Alto a los 9 años en el paradero 29, sector de Villa Los Prados en Gabriela Oriente, aunque ellos viven ahí desde diciembre de 1988. Y viví ahí hasta los 23. Aunque previamente a eso, cuando tenía unos 6 años, también viví un tiempo en el sector de Av. El Peñón, cercano al Hospital Sótero del Río. Entonces, desde que tengo uso de razón, Puente Alto ha sido mi hogar.
Tengo muy lindos recuerdos en diferentes lugares y situaciones, pero si tuviera que rescatar algunos en particular, yo diría que elevar volantines era de las cosas que más me gustaba cuando chico, entonces iba a la placita del pasaje, aunque no era tan fácil porque había que sortear los cables y árboles, pero ahí pasaba horas después del colegio.
Luego de eso, cuando comencé la enseñanza media, conocí nuevos amigos y empecé a hacer skateboard con ellos, entonces comencé a salir más: Andábamos por las calles buscando buenos lugares para patinar, aunque luego se construyeron los skateparks de Puente Alto y rápidamente se convirtieron en mis lugares favoritos para andar.
Otro lindo recuerdo que tengo es de mi abuela, que a veces en su camino de regreso del trabajo pasaba a comprar completos para la once en Av. Gabriela con Av. México (Pollos San Martín), que han sido mis completos favoritos de toda la vida.
Uno diría que si terminaste en Hollywood es porque tuviste una etapa como estudiante sobresaliente…
Estudié en el colegio El Sembrador durante la enseñanza básica, y luego en el colegio Tupahue la enseñanza media. La verdad yo nunca fui muy bueno para estudiar y nunca tuve un promedio sobresaliente, pero creo que en general la educación que recibí fue buena.
Y fuera del aspecto académico de estudiar, uno aprende algo de cada persona, y en el colegio uno conoce mucha gente diferente en todo aspecto. Y definitivamente cada cosa que aprendí en el colegio y de la gente que me rodeaba sigue presente en mí de una manera u otra y forma parte de quien soy en la actualidad.

¿Y el futuro estaba claro saliendo del colegio?
No tenía claridad sobre qué hacer. Tenía interés por algunas carreras pero no el suficiente como para estudiarlas.
Y bueno, durante toda la enseñanza media me la pasé andando en skate y ahí comencé a hacer videos de skate con mis amigos, pero más bien lo veía como un hobby, hasta que un día pensé que en realidad no hay nada más que me guste lo suficiente como para estudiarlo como una carrera y al mismo tiempo no quería estudiar cuatro o más años, por lo cual decidí estudiar técnico con la posibilidad de continuar estudios y hacer la carrera completa. Aunque eso no sucedió.
En otras entrevistas has señalado que tu entrada a la postproducción fue casi accidental…
Sí, más bien dedicarme a los efectos visuales fue un poquito accidental, pero fue consecuencia de haber iniciado en la postproducción como mi primer trabajo profesional, allí yo comencé haciendo mi práctica laboral, y para un estudiante pasar de la teoría a lo práctico siempre es un gran cambio, especialmente cuando el trabajo que haces requiere de equipamiento específico. Yo me sentía como en un parque de diversiones cuando inicié mi práctica, rodeado de tecnología y equipos que como estudiante eran inasequibles. Obviamente eso era muy motivante para alguien que recién comienza.
También aprendí mucho de mis compañeros de trabajo y verlos a ellos, que eran todos mayores que yo, me hizo entender que sí era algo a lo que podría dedicarme y hacer una carrera en base a ello.
Antes de salir de Chile pasaste por dos estudios especializados en la creación de efectos visuales ¿Fue parte del entrenamiento para dar el salto internacional?
Bueno, en Atómica y Garage VFX fue donde hice mis primeros proyectos grandes y donde aprendí todo lo necesario para eventualmente tomar la decisión de buscar oportunidades fuera de Chile. Si bien uno piensa que nunca está lo suficientemente preparado para algo así, muchas veces no es cierto, y ahí es cuando se vuelve muy importante creer en tus capacidades y salir a buscar las oportunidades.
¿Es verdad que postulaste a decenas de trabajos hasta que uno respondió?
Sí, la verdad postulé a muchos trabajos, y si bien para aquel momento ya tenía algunos años de experiencia y un portafolio que me respaldaba, aun así era muy difícil conseguir una oportunidad, pero no imposible.
Y así fue, con insistencia y perseverancia logré conseguir una única entrevista, la cual terminó llevándome a trabajar a Canadá inicialmente y luego a los Estados Unidos.
Única entrevista imposible de rechazar…
Bueno, una vez que conseguí esa primera oferta laboral en febrero del 2020, que inicialmente era para venir a Estados Unidos y no a Canadá, pero debido a la pandemia del COVID terminó sin efecto en un par de semanas ya que toda la industria se paralizó y todo el proceso quedó suspendido lamentablemente.
Fue un golpe muy duro porque sentía que por situaciones externas a mí, lamentablemente esta oportunidad desaparecía, pero ser insistente es muy importante.
Pasaron seis meses desde eso y la industria ya había encontrado formas de operar pese a la pandemia, por lo cual el estudio que me había hecho la oferta laboral ahora estaba buscando contratar talentos en su oficina de Vancouver (Canadá).
Así que apenas supe, le mandé un email a la persona que me entrevistó en febrero, pero me dijo que volviera a aplicar y hacer todo el proceso nuevamente desde cero. Pero vuelvo a repetir, ser insistente es clave, así que decidí escribirle un email directamente a uno de los jefes y me respondió en un par de horas preguntándome si me interesaba ir a trabajar al estudio de Vancouver, y que de ser así cuándo era lo más pronto que yo podía estar allá.
Así que sin pensarlo mucho dije que en un mes. Ellos se encargaron de tramitar mi permiso de trabajo y a mí me tocó empacar maletas rápidamente. Todo esto en medio del peak de casos de COVID y la oferta laboral era inicialmente solo por seis meses.
Una vez ya en Canadá, en mis primeros días de trabajo era inevitable sentir el síndrome del impostor, pero eso sin duda me hizo dar el 100% y más, y eventualmente me aseguró una posición indefinida en el estudio.
Estás en grandes producciones y con artistas de nivel mundial
Uno trabaja con personas muy talentosas y apasionadas, y eso te mantiene en constante aprendizaje.
Para mí, lo más desafiante como supervisor muchas veces es poder comunicar una visión a otro artista. A veces tienes algo muy claro en la cabeza, pero transformarlo en palabras no siempre es simple, porque la sensibilidad artística es muy personal y cada persona interpreta distinto. Entonces el desafío está en encontrar la forma de transmitir esa idea de manera clara, respetando al mismo tiempo la mirada de cada uno.
Al final, se trata tanto de personas como de imágenes.

Mirando hacia atrás el arco de tu vida, desde Puente Alto hasta Hollywood: ¿Qué le dirías hoy a un joven de la comuna que quiere seguir un camino similar al tuyo?
Le diría que no se deje limitar por lo que otros creen posible. Que aproveche todas las herramientas que hoy están al alcance, desde tutoriales hasta cursos online, y que practique todo lo que pueda.
También le diría que el camino no es lineal ni rápido, y que está bien equivocarse, cambiar de rumbo o demorarse. Lo importante es avanzar, crear, insistir y rodearse de personas que impulsen sus sueños.
Y, sobre todo, que no espere a tener todo completamente claro para empezar. Yo tampoco lo tenía. Se empieza con lo que uno tiene, desde donde está, y con el tiempo ese mundo que parecía lejos se vuelve alcanzable.
Fotos: Cortesía Javier Markic


