El incidente ocurre en medio de la tramitación con suma urgencia en el Congreso de la ley que castigará incivilidades con la pérdida de beneficios sociales.
La noche del sábado 13 de junio, cerca de las 21:30 horas, un microbús del recorrido F10 fue atacado y destruido por un grupo de jóvenes en Puente Alto, en una detención que hizo el chofer en la esquina de Eyzaguirre con Ejército Libertador.
De acuerdo al registro audiovisual que se ha viralizado por redes social, al interior de la máquina viajaban diversos trabajadores y estudiantes.
Los pasajeros que se encontraban en la parte trasera del bus quedaron atrapados en medio de los destrozos, por lo que ante la emergencia, algunos hombres debieron actuar como escudos para proteger a las mujeres y facilitar la evacuación.
Suma urgencia
Este ataque coincide con la discusión legislativa del proyecto que crea el Registro Único de Vándalos e Incivilidades, iniciativa que ingresó recientemente a la Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados con suma urgencia por parte del Gobierno.
El proyecto, enmarcado en la agenda de seguridad del presidente José Antonio Kast, busca endurecer los castigos y donde la medida principal propone que los infractores inscritos pierdan sus beneficios sociales por periodos de uno a cinco años.
Para los actos vandálicos, la inscripción en la plataforma será por cinco años en primera instancia. En el caso de los menores de edad involucrados en estos ilícitos, la presencia en el registro se extenderá por dos años.
Adicionalmente, el documento establece un criterio de reincidencia para quienes repitan estas conductas. Si los involucrados vuelven a cometer faltas, el castigo se prolongará por un año extra por cada nueva inscripción en el sistema.



