Valentín, voluntario de Bomberos y comerciante de La Obra, relata cómo asistió a una joven de 18 años que se lanzó desde un vehículo en movimiento.
La madrugada del sábado 11 de julio, en pleno sector de La Obra, el peligro que rondaba hacía semanas por el Cajón del Maipo dejó de ser rumor y se volvió rostro, sangre y desesperación. Eran cerca de las 2 de la mañana cuando Valentín, bombero de la Tercera Compañía de San José de Maipo, salía de su guardia rumbo a un minimarket. En la ruta se cruzó con una joven de 18 años, totalmente desnuda, golpeada y caminando sola hacia la carretera.
Al frenar su camioneta y asistir a la chica, vió que algunos vecinos ya intentaban cubrirla con ropa. “Fue impactante, en nueve años viviendo aquí nunca nos había tocado algo así”, relató Valentín en conversación con Puente Alto Al Día. De inmediato llamó a la central de Bomberos para pedir la salida de un carro, mientras los habitantes del sector hacían lo posible por darle contención a la víctima.
Una alerta que ya estaba instalada
Lo que Valentín y sus compañeros sí sabían esa madrugada era que, días antes, Carabineros ya había pasado por el sector con una advertencia puntual: pidieron a los vecinos y dar aviso de inmediato si veían circular un vehículo rojo por la zona. Entre los locales visitados estuvo la Botillería Rumary, de propiedad de Valentín, ubicada en la entrada de La Obra, a la que Carabineros llegó a solicitar específicamente que revisaran sus cámaras de seguridad en caso de captar ese vehículo. Esa alerta previa no era una precaución cualquiera, sino la pieza que terminó permitiéndoles conectar los puntos esa misma noche.
«Nosotros ya estábamos al tanto», cuenta Valentín. Apenas vio a la joven, dio aviso a la central de Bomberos, que despachó un carro de la Tercera Compañía de San José de Maipo hasta el lugar. Minutos después, ese mismo carro llegó a La Obra y los voluntarios comenzaron a atender a la joven: no solo se concentraron en su estado físico, sino que también empezaron a preguntarle qué le había pasado y con quién estaba, información que sabían que sería crucial para entregar a Carabineros en cuanto llegaran al lugar. Y fue justamente al escuchar el relato de la víctima que la conexión se hizo evidente. «Cuando la chica empezó a contar, ahí asociamos enseguida que era este tipo, pues era el mismo modus operandi que venía haciendo con las víctimas anteriores», explica el bombero.
Esa misma alerta institucional fue la que dio origen, además, a una red de vigilancia vecinal más organizada: Valentín fue incorporado al grupo de WhatsApp «Vecinos Unidos de La Obra», creado específicamente para que cualquiera que viera el vehículo rojo diera aviso de inmediato al resto de la comunidad y, por esa vía, se activara una alerta rápida hacia Carabineros.
El hallazgo y el protocolo de emergencia
Con esa alerta ya activa entre bomberos y vecinos, el relato que la joven empezó a entregar en plena ruta no tardó en encajar con lo que Carabineros había advertido días antes. Contó que había conocido a este sujeto por redes sociales y que era la primera vez que se juntaban en persona: aceptó salir con él y subir a su automóvil para “tomar algo arriba” en el Cajón del Maipo. En algún momento del trayecto y de forma totalmente errática, él cambió el tono: “Ahora vas a hacer lo que yo diga”, le dijo antes de comenzar a golpearla.
La víctima presentaba múltiples lesiones: puñetazos en el rostro y el abdomen, además de heridas cortopunzantes en la zona abdominal que, según Valentín, no eran profundas pero sí lo bastante serias como para activar todos los protocolos de emergencia.
Ruta interior del sector de Los Areneros, en el Cajón del Maipo, donde según la investigación el agresor trasladaba a sus víctimas.
Mientras los voluntarios de la Tercera Compañía le brindaban las primeras atenciones, Bomberos dio aviso a Carabineros y a la ambulancia de San José de Maipo. Primero llegaron los funcionarios policiales, que asumieron el procedimiento por tratarse de una agresión sexual y que, al escuchar el relato de la joven, confirmaron que se trataba del mismo sujeto por el que ya habían alertado al sector días antes. Luego llegó el móvil de salud, que trasladó a la joven al Hospital San José de Maipo para constatar lesiones, acompañada por un voluntario de la Tercera Compañía, tal como establece el protocolo.
La huida desde el vehículo rojo
Según lo que la joven relató esa noche, dentro de la camioneta roja fue golpeada, amenazada y finalmente violentada sexualmente por el sujeto mientras se encontraban en un sector aislado del Cajón del Maipo. En algún momento, cuando sintió que su vida corría peligro y que no tenía otra salida, tomó la decisión de abrir la puerta y lanzarse desde el vehículo en movimiento para escapar.
En esta ruta del sector de La Obra, Valentín se encontró con la joven de 18 años que caminaba herida tras escapar del agresor.
Esa huida a pie, sin abrigo y con lesiones visibles, transformó lo que hasta entonces eran denuncias y partes policiales en una escena concreta frente a la comunidad: una víctima que aparece sola y desnuda en el camino, justo en el mismo territorio donde la PDI más tarde confirmaría que Ignacio Cabello llevaba a sus víctimas en la camioneta roja para atacarlas en sitios eriazos.
Un caso que está en manos de la justicia
Semanas después de esa noche, la investigación policial llevó a la identificación y captura de Ignacio Cabello Paiva, ingeniero informático de 28 años, quien fue formalizado por la Fiscalía Metropolitana Sur por cuatro delitos de violación y quedó en prisión preventiva, mientras la PDI mantiene identificadas al menos cinco víctimas y no descarta que existan más mujeres afectadas.
Para Valentín, la experiencia de esa madrugada resume lo que hoy vive el Cajón del Maipo: una comunidad que, entre el miedo y la alerta constante, terminó siendo parte activa de que este caso llegara a la justicia. “Es muy lamentable lo que pasó, pero afortunadamente al tipo ya lo detuvieron”, cierra el bombero.



