2025 fue un año marcado por éxitos y dificultades casi por igual. y ahora, en los primeros días de 2026, las calles de Puente Alto vuelven a llenarse de expectativas e ilusión. Vecinos y vecinas de distintas edades, oficios y trayectorias comparten un anhelo común: que la comuna siga creciendo, pero sin perder su identidad ni el sentido de comunidad que la ha caracterizado históricamente.
Desde emprendedores y docentes, hasta adultos mayores, jóvenes y dirigentes sociales, los deseos recogidos apuntan a la unidad, el trabajo, la salud y el reconocimiento del esfuerzo cotidiano de quienes hacen de Puente Alto una comuna viva y resiliente. Voces diversas que, juntas, dibujan el horizonte de esperanza con que los puentealtinos proyectan el nuevo año.
Voces de Puente Alto para el nuevo año
Catalina Castro, emprendedora y presidenta de la Agrupación Semillas Creadoras, dice sentirse profundamente ligada a la comuna tras 31 años de vida en ella. Su principal expectativa para el 2026 es que se abran más ferias y espacios para emprendedores y artesanos locales, junto con mayores oportunidades de formalización. “Entre todos hacemos crecer la economía de la comuna”, señala, invitando además a los vecinos a apoyar el comercio local. A nivel más amplio, expresa un deseo de unidad: que Puente Alto -y el país- logren superar divisiones políticas y sociales para avanzar juntos.

Una mirada similar aporta Daniela Hinojosa, periodista, quien plantea que más allá de quién gobierne la comuna o el país, el foco debe estar en el beneficio colectivo. “La comuna, el país y el mundo lo movemos entre todos”, afirma. Su deseo es “que sigamos creciendo, porque si a Puente Alto le va bien a todos nos va bien. Pero que ese crecimiento no haga que nos olvidemos de nuestros orígenes, que no dejemos de lado que somos una comuna de mucho esfuerzo, aguerrida, que ha sabido salir adelante a pesar de todo el estigma que alguna vez tuvo”. Para ella, salud y paz -especialmente la mental- son condiciones esenciales para un buen año.

Desde el ámbito educativo, Juan Herrera, profesor de la Escuela Los Andes, espera que Puente Alto crezca “en paz y en armonía”, con trabajo y soluciones reales a los problemas sociales. Como docente, pone especial énfasis en la felicidad de los niños y su acceso a una educación de calidad. También expresa el anhelo de que la comuna sea reconocida por sus aspectos positivos y por el talento que alberga, y hace un llamado a los medios de comunicación para resaltar “las cosas buenas que hacemos los puentealtinos”.

En el corazón del deporte puentealtino, la histórica dirigente Mariana Sandoval comparte deseos que cruzan lo humano y lo comunitario. Destaca la importancia de la salud y el trabajo, y expresa su esperanza de que quienes atraviesan momentos difíciles puedan salir adelante.

Desde su rol en el fútbol amateur, proyecta un crecimiento para las ligas y asociaciones, con énfasis en el desarrollo infantil y la participación familiar en las canchas. También dedica palabras a la selección senior 45 de Puente Alto, que representará a la comuna en el nacional de Coyhaique, y por supuesto a nuestro Club Municipal Puente Alto, esperando una temporada sólida tras un año “donde tuvimos partidos lindos, pero también derrotas dolorosas”. En ese contexto, agradeció el apoyo del municipio y del Concejo al proyecto deportivo comunal.
Con un tono más lúdico, pero no menos representativo del sentir futbolero local, Cachencho, la Vizcacha -mascota del Municipal Puente Alto- desea seguir compartiendo con el equipo, verlos ganar y ascender. Entre risas, agrega un anhelo personal: encontrar una polola (y el reportero de Puente Alto al Día le sugirió que por qué no le habla a Samy, la Vizcachita del Pueblito, a ver si hay onda).

Desde una mirada joven, Antonia Orias, de 14 años y candidata al Miss Mini Chile, pone el foco en el bienestar social. Sueña con un 2026 con menos abandono animal, más igualdad de oportunidades para los niños y un mayor apoyo a los talentos de la comuna a través de becas e incentivos.

Jéssica Valenzuela, emprendedora, madre de cuatro hijos y puentealtina de toda la vida, desea unidad familiar, trabajo y prosperidad. Anhela una comuna que recupere sus espacios, más limpia y bonita, y donde se reconozca el esfuerzo de su gente.

Desde la experiencia de los años, el artesano Manuel Quezada expresa un deseo simple y profundo: bienestar económico para todos, felicidad y salud. Cuenta que cada una de sus piezas está hecha con amor y cuidado, buscando entregar calidad y belleza a quienes las llevan a sus hogares.

Finalmente, Viviana Romero y su hija Yazaira Romero, ambas masajistas, comparten una mirada marcada por la fe y los valores cristianos. Viviana agradece por el año vivido y desea un 2026 con esperanza, donde los puentealtinos sigan demostrando que son buenos emprendedores, trabajadores y personas. Yazaira, en tanto, pone el acento en el amor como eje central, recordando que más allá del consumismo, lo esencial es la unión familiar y el sentido espiritual de estas fechas: el nacimiento de Jesucristo.
Un horizonte común
Más allá de las diferencias de edad, oficio o mirada, los testimonios recogidos coinciden en algunas motivaciones fundamentales: la importancia del trabajo, la salud, la unidad y el reconocimiento del esfuerzo cotidiano. Puente Alto se proyecta hacia el 2026 con la convicción de que el crecimiento real no solo se mide en cifras, sino también en cohesión social, oportunidades compartidas y orgullo por la identidad local.
En cada deseo, se repite una idea con fuerza: que a la comuna le vaya bien para que a su gente le vaya mejor. Un anhelo colectivo que, en tiempos de balances y nuevos comienzos, vuelve a situar a Puente Alto como una comunidad que mira el futuro con esperanza, sin olvidar de dónde viene.



