Pasado el mediodía de este martes comenzó la demolición de los tres bloques que aún quedaban en pie en Villa El Volcán 2, en calle San Pedro, Bajos de Mena. Los trabajos avanzan de norte a sur, luego de un desalojo que se inició antes de las 8:00 con presencia de Carabineros, personal del Serviu Metropolitano y funcionarios municipales.
Según el coronel Luis Toledo, de la 66ª Comisaría Bajos de Mena, el procedimiento se desarrolló con normalidad y sin alteraciones del orden público. El único incidente informado fue la detención de una persona por receptación de un vehículo con encargo vigente por robo. El oficial explicó que el despliegue, con equipos COP, GOPE y personal territorial de la Prefectura Cordillera, respondió a una solicitud del Serviu canalizada a través de la Delegación Presidencial Provincial Cordillera.
La orden de desalojo fue notificada el 15 de octubre. Al día siguiente, una protesta de los residentes coincidió con el ataque al Cesfam Cardenal Raúl Silva Henríquez, ubicado a pocos metros de los bloques. El ministro Poduje aclaró este martes que esos hechos no fueron responsabilidad de las familias desalojadas, aunque reconoció que en algunos departamentos operaban grupos criminales. Durante los últimos días, varias familias retiraron sus pertenencias en camiones dispuestos por el municipio, y se ofrecieron subsidios de arriendo o la incorporación a proyectos habitacionales de la comuna.
El proceso no estuvo exento de reclamos. Vecinos que llegaron al sector en 1996 afirmaron contar con título de dominio y cuestionaron que sus viviendas fueran demolidas sin haber firmado acuerdos. Entre los residentes había adultos mayores, personas con discapacidad y niños con trastorno del espectro autista, y la petición común era un plazo de 60 a 90 días para buscar arriendo.
Los bloques son el último vestigio de las viviendas Copeva, construidas a mediados de los noventa y recordadas por las filtraciones que obligaron a cubrir edificios completos con nylon. Tras la demolición de buena parte del conjunto, el terreno permaneció cerca de 15 años como sitio eriazo. La lejanía de los servicios y el abandono convirtieron al sector en un símbolo de la segregación urbana, como reconoció el propio ministro.
Poduje adelantó que allí se construirá un proyecto de casas y departamentos amplios, con áreas verdes, locales comerciales, un centro de salud mental y una piscina a cargo del municipio. El diseño ya está en manos de una empresa y las obras comenzarían en 10 u 11 meses. Algunas de las familias originales podrían regresar, junto a residentes de bloques vecinos que serían demolidos en una segunda etapa. Este viernes, en tanto, partirán las obras en el sector Coloane.
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