Un geólogo de la Universidad Mayor señaló que la seguidilla de temblores ocurrió en una de las tres áreas más vulnerables de Chile, situada entre Los Vilos y Pichilemu.
Una seguidilla de siete sismos en menos de una hora sacudió la tarde del domingo pasado a la zona central de Chile, cuyo movimiento principal se registró a las 17:34 horas con una magnitud de 6.0 y que de acuerdo al Centro Sismológico Nacional (CSN) el epicentro se ubicó a 23 kilómetros al oeste de Quintero, percibiéndose entre Coquimbo y O’Higgins, descartándose por parte del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) riesgo de tsunami.
Monitoreo
Posterior al sismo mayor, se sucedieron seis réplicas con magnitudes entre 3.2 y 5.0, que para el geólogo de la Universidad Mayor, Christian Salazar, podrían ser eventos independientes debido a sus diferentes profundidades.
El especialista explicó en conversación con Teletrece, que el epicentro se ubica justo en un segmento de especial interés científico. Esta área comprende el territorio costero desde Los Vilos hasta la comuna de Pichilemu.
“En el segmento de Los Vilos a Pichilemu hay suficiente energía acumulada para generar un terremoto 8.0″, advirtió Salazar, explicando que existe un acoplamiento demostrado entre las placas tectónicas.
¿Liberación paulatina?
El académico derribó la creencia popular de que los sismos menores disminuyen la probabilidad de un gran terremoto. Según detalló, la energía liberada por un movimiento 6.0 es marginal frente al total acumulado.
El experto instó a las autoridades y a la población a mantener un periodo constante de observación. La vulnerabilidad de esta zona mantiene en alerta a los organismos técnicos de medición.
«Es una zona sensible que está lista para liberar la energía», concluyó Salazar, anticipando que científicamente es esperable la ocurrencia de nuevos eventos de magnitud importante en el mediano plazo.



