Un ingeniero informático de 28 años captaba a sus víctimas mediante redes sociales, las trasladaba a la comuna de San José de Maipo y utilizaba extrema violencia.
Con la medida cautelar de prisión preventiva quedó Ignacio Cabello Paiva, de 28 años, de profesión ingeniero informático, por su presunta autoría y participación directa en una serie de violaciones.
La Fiscalía Metropolitana Sur formalizó al individuo por los ataques sexuales y físicos cometidos en contra de cuatro mujeres en el Cajón del Maipo.
De acuerdo con los antecedentes oficiales, estos ilícitos se concretaron de forma consecutiva durante un periodo de 35 días, entre los meses de junio y julio de este año.
El violento perfil del imputado
Para los investigadores, el presunto agresor mantenía una fachada que no levantaba sospechas en su entorno cercano ni familiar.
Desde la Fiscalía detallaron que, «en la práctica, es una persona con características normales, profesional, de 28 años y sin antecedentes penales».
Sin embargo, el fiscal José Manuel Mac-Namara reveló que el sujeto «manifestaba que gozaba agrediendo, viendo sangre» durante la comisión de los delitos.
El persecutor agregó que el individuo amenazaba de muerte a las mujeres afectadas, empleaba armas blancas y «él mismo señalaba ser un psicópata».
Captación y modus operandi
Según la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales de la PDI, el individuo contactaba a sus víctimas a través de aplicaciones de citas y redes sociales.
Tras concertar un encuentro presencial, abordaba a las mujeres durante la noche arriba de su camioneta de color rojo, para posteriormente, trasladarlas hasta un sitio eriazo conocido como Los Areneros, ubicado en San José de Maipo.
En aquel sector aislado, las intimidaba con armas cortopunzantes para concretar los ataques sexuales y las graves agresiones físicas.
Captura en flagrancia y ocultamiento
La detención se concretó luego de que vecinos alertaran sobre la presencia del automóvil sospechoso en la ruta Camino al Volcán.
De esta forma, efectivos policiales sorprendieron al sujeto en situación de flagrancia, al interior del vehículo y violentando sexualmente a una nueva víctima.
La PDI incautó el automóvil y constató que el individuo utilizaba una placa patente falsa y mantenía los logos tapados para evitar ser rastreado.
Tras revisar estos contundentes antecedentes, el tribunal consideró que su libertad representa un peligro para la sociedad y ordenó su reclusión mientras avance la investigación.



