Un asentamiento irregular en el sector de Casas Viejas funciona como una «ciudad». Los residentes aledaños acusan que la expansión de la toma disparó los asaltos y la violencia, instalando un clima de inseguridad ante la nula respuesta policial.
El sector de Casas Viejas, en la comuna de Puente Alto, enfrenta una crítica situación de seguridad vinculada a la consolidación de una extensa «megatoma», que opera, desde hace más de cinco años, con reglas propias, agudizando la sensación de impunidad y el temor en los barrios aledaños.
Pese a los reiterados reportes de la comunidad, la delincuencia no da tregua y las familias del sector acusan vivir atrapadas por la inseguridad.
Una «ciudad» paralela
El terreno ocupado cuenta con una vista privilegiada hacia cerros y ríos de la comuna, pero sus accesos son altamente restringidos e incluso cuentan con una caseta de guardia en una de sus entradas principales, lo que dificulta cualquier tipo de fiscalización estatal.
«Hay de todo, partiendo por restaurantes, prostíbulo, ferretería, supermercados, farmacia. Es una verdadera ciudad», detalló una vecina.
Alta criminalidad
A la expansión territorial de este campamento, los delitos violentos han experimentado un alza significativa en las zonas residenciales cercanas. Se denuncia por parte de vecinos que hace pocos días una madre y su hija fueron abordadas por delincuentes, sufriendo el robo de su vehículo a plena luz del día.
En conversación con el programa Mucho Gusto, de Megavisión, Rubí Orellana, presidenta de una junta de vecinos de la comuna, cuestionó públicamente la capacidad de respuesta de las instituciones de seguridad. «Llamamos a Carabineros y muchas veces no contestan o no llegan», advirtió la dirigenta frente al abandono del territorio.


