Inspirada en un recuerdo de infancia, la cantante puentealtina reversionó el clásico de Franco de Vita y lo transformó en una cumbia cargada de identidad y sentimiento.
Con guitarra y voz, la artista compartió desde el extranjero una interpretación íntima del clásico de la cueca chilena, en medio de la añoranza que le provoca septiembre lejos de su tierra.
“Nunca dejaría este trabajo, me enamoré de él”, comenta María con una sonrisa. Confiesa que al principio pensó que no sería capaz, pero el desafío la motivó a superarse.