A casi tres meses del retiro del huerto comunitario que dividió a los vecinos del sector Las Torres, en Puente Alto, la esquina donde funcionaba luce hoy un aspecto completamente distinto. Tras la limpieza del terreno, el municipio y los vecinos trabajaron en conjunto en un nuevo diseño del espacio, que reemplazó la vegetación por plantas de baja altura, piedras, iluminación y un sendero.
El huerto, instalado hace cerca de seis años por un colectivo que lo definía como un “bosque comestible”, fue retirado entre fines de julio y comienzos de agosto. Su eliminación había sido solicitada por la junta de vecinos, que reunió 75 firmas y denunciaba consumo de alcohol y drogas, peleas e inseguridad durante las noches. El colectivo, en tanto, defendía el proyecto con más de 200 firmas de apoyo y reconocía no contar con un permiso formal para ocupar el terreno, aunque había ingresado una solicitud ante la municipalidad en noviembre de 2025. En su momento, ambas partes participaban en instancias de mediación para definir el futuro del terreno.
Según relató a Puente Alto al Día Cintia, vecina del sector, tras el retiro el colectivo propuso trasladar el huerto a la vereda del frente. La municipalidad pidió consultar a los residentes de esa cuadra, quienes no aceptaron la instalación, por lo que el traslado no se concretó.
Luego vino la recuperación del espacio. “Fue como en conjunto, con la municipalidad y con los vecinos”, explicó. Se optó por especies que no crecieran demasiado y por piedras en lugar de pasto, considerando que la mantención de las áreas verdes no es frecuente. Se instalaron además dos focos de luz y un sendero central que, según la vecina, facilita el paso de personas en silla de ruedas y conecta el pasaje con el resto del sector. Los propios vecinos pintaron también los muros de dos casas que tenían murales.
La percepción de los residentes consultados es positiva. “Los vecinos están contentos por cómo está. Aparte que se ve más limpio y uno puede mirar para toda la esquina, porque antes no se podía ver. Las plantas tapaban todo”, señaló Cintia. Según su relato, algunos vecinos temían pasar por el lugar porque había personas que se escondían entre la vegetación, y desde el retiro el sector está más tranquilo. Cuando se le preguntó si habían disminuido los problemas de seguridad y convivencia, respondió: “Sí, notoriamente”.
El nuevo espacio no ha estado exento de dificultades. Algunos perros sueltos del sector arrancaron parte de las plantas, aunque, según la vecina, el municipio volvió al lugar para reponerlas y ha realizado labores de mantención.
Desde el retiro, según los vecinos, los integrantes del colectivo no han vuelto al lugar.
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