Mauricio, oriundo de Puente Alto, reside hace diez años en Seattle y consolida «HighBridge 210», un negocio que ofrece prendas retro y rinde homenaje a sus raíces chilenas, destacando por su cercanía estratégica al recinto que alberga el Mundial 2026.
El puentealtino Mauricio «Maly» logró consolidar un exitoso emprendimiento comercial en pleno centro de la ciudad de Seattle, Estados Unidos.
El emprendedor chileno reside en el país norteamericano hace una década junto a su esposa y sus dos hijos de nacionalidad estadounidense.
Hace aproximadamente dos años y medio, Maly inauguró una tienda especializada en moda retro y deportiva que hoy genera gran interés comercial.
Ubicación estratégica y oferta comercial
El local comercial se encuentra situado a escasas cuadras del estadio que actualmente alberga diversos encuentros oficiales correspondientes a la Copa del Mundo 2026.
El establecimiento centra su oferta en la comercialización de chaquetas antiguas y prendas vinculadas a la cultura urbana, específicamente al hip-hop y las disciplinas deportivas.
La historia del puentealtino fue dada a conocer a través de un despacho televisivo realizado por el periodista Juan Vera para Chilevisión desde Norteamérica.
«Empezamos un emprendimiento donde nosotros vendemos ropa vintage, vendemos chaquetas antiguas, todo lo que tiene relación al hip-hop y al deporte», explicó el dueño del local.
Un homenaje a las raíces chilenas
El nombre del recinto comercial, «HighBridge 210», representa una traducción directa de Puente Alto al inglés, combinada con elementos clave de su historia personal.
El diseño de la marca incluye el número 210, en referencia directa al recorrido del transporte público que el emprendedor utilizaba durante su juventud en la capital.
«Cuando era cabro chico, tomaba la 210 para ir a calle Bandera a comprar esta misma ropa», relató Mauricio sobre la inspiración detrás de su exitosa marca.
Además, el logotipo principal de la empresa exhibe una cadena montañosa, un elemento gráfico inspirado en la cordillera que el comerciante observaba diariamente desde su hogar en Chile.
“Me gustó tanto el logo porque tenía una montaña y dije: ‘En Puente Alto también tenemos la cordillera’. Yo abría la puerta de mi casa y veía la cordillera. Siempre fui puentealtino, apoyando siempre a mi ciudad. Amo Puente Alto», expresó con orgullo el puentealtino.
Vínculo con el país y proyecciones
Pese a la distancia geográfica y al éxito de su modelo de negocio en Norteamérica, el ciudadano chileno mantiene un fuerte vínculo con sus costumbres de origen.
Al ser consultado por la prensa sobre sus mayores añoranzas de Chile, el empresario destacó tradiciones ligadas al fútbol nacional y a la gastronomía típica.
«Ir a la cancha los domingos a San Carlos, a ver a la Cato y un fanshop con un completo», confesó el emprendedor como sus principales recuerdos del país.
La consolidación de este negocio a pasos de un evento deportivo mundialista demuestra cómo la identidad local y la nostalgia pueden cimentar el desarrollo de proyectos comerciales con alcance internacional.


