Bajo estrictas medidas de seguridad y escolta aérea, Gendarmería movilizó a internos de alta peligrosidad desde la cárcel local Centro Penitenciario La Laguna.
Este jueves 13 de agosto Gendarmería de Chile, en conjunto con Carabineros y la PDI, concretó un masivo traslado de reos de alta peligrosidad. La diligencia, denominada “Operación Cancerbero”, tuvo como punto de origen diversos penales, destacando el retiro de internos desde la cárcel de Puente Alto.
El destino final de los reclusos es el Centro de Cumplimiento Penitenciario La Laguna, ubicado en la región del Maule. Este recinto fue seleccionado por sus altos estándares de control, siendo calificado como el más seguro del territorio nacional.
El procedimiento comenzó durante la madrugada con el equipamiento de los internos con vestimentas de alta visibilidad para facilitar su vigilancia ante cualquier contingencia. Cerca de las 07:00 horas, la columna de buses inició su desplazamiento bajo resguardo terrestre y aéreo.
Traslado estratégico desde Puente Alto
Los internos trasladados en esta jornada provienen de recintos estratégicos de la Región Metropolitana, incluyendo Puente Alto, Colina 1, Colina 2 y el complejo REPAS. En el caso de los prisioneros de regiones, el proceso de concentración en Santiago se realizó de forma escalonada desde el fin de semana pasado.
De acuerdo con el Ministerio de Justicia, la operación contempla el movimiento inicial de 191 personas privadas de libertad. De este grupo, 37 corresponden a integrantes de estructuras de crimen organizado, incluyendo a nueve de sus líderes principales.
Sin embargo, las autoridades informaron que durante el transcurso del día la cifra total de reos trasladados ascenderá a 687 internos. Este despliegue representa uno de los movimientos penitenciarios más grandes registrados bajo la actual administración.
Régimen de aislamiento «estilo Bukele»
Los reclusos que ingresen a La Laguna estarán sujetos a un régimen de máxima seguridad inspirado en el modelo salvadoreño y el estándar 41-bis italiano. Esto implica que los internos deberán vestir uniformes obligatorios y enfrentarán severas restricciones de comunicación.
El plan de seguridad establece que los líderes criminales permanecerán en un estado de aislamiento que prohíbe visitas, llamadas telefónicas y el acceso a cualquier tipo de señal externa. El objetivo es eliminar el poder de mando que estos sujetos ejercen desde el interior de las cárceles.
«La idea es crear una nueva infraestructura de máxima seguridad, capaz de albergar a los criminales más peligrosos del país y separarlos del resto», señalaron fuentes oficiales tras el operativo. La vigilancia incluirá el uso de tecnología avanzada para asegurar que los recintos estén libres de celulares y televisión.
Impacto en la seguridad nacional
La operación fue transmitida en vivo por la Presidencia de la República y forma parte de las promesas de campaña del presidente José Antonio Kast. El mandatario se trasladó al Maule junto a los ministros de Justicia y Seguridad para supervisar la recepción de los internos.
El despliegue contó con la escolta de dos helicópteros institucionales y brigadas especializadas de la PDI y Carabineros para evitar intentos de rescate o fugas durante el trayecto. El operativo Cancerbero marca el inicio de una nueva etapa en la gestión de penales críticos en Chile.



