El incremento en el precio de los combustibles ya se refleja en los hábitos de movilidad de conductores de la comuna, desde trabajadores del transporte hasta usuarios ocasionales del automóvil.
El aumento en el precio de los combustibles comenzó a sentirse esta semana en Chile, en medio de un escenario internacional marcado por tensiones en Medio Oriente que presionan al alza el valor del petróleo.
Aunque el último ajuste responde a factores previos a los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, especialistas advierten que la inestabilidad en esa región suele tener efectos directos en el mercado energético mundial y, en consecuencia, en el precio de las bencinas en el país.
Según el informe semanal de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), desde este jueves las gasolinas registraron un incremento significativo. La gasolina de 93 octanos subió $18,8 por litro y la de 97 octanos aumentó $20,9 por litro. En tanto, el diésel presentó un alza de $19,3 por litro y el gas licuado de uso vehicular (GLP) aumentó $11,8 por litro. El único combustible que registró una baja fue el kerosene, con una disminución de $27,9 por litro.

De acuerdo con los datos publicados por la Comisión Nacional de Energía (CNE) en su portal “Bencina en Línea”, el precio promedio en la Región Metropolitana se ubica actualmente en $1.159,7 por litro para la gasolina de 93 octanos, $1.200 para la de 95 y $1.243 para la de 97. El diésel promedia $923,6 por litro y el kerosene $1.170,6.
Aunque los valores finales dependen de cada estación de servicio —que fija sus precios según costos de distribución y estrategias comerciales—, el alza ya comienza a reflejarse en los gastos cotidianos de los conductores.
Impacto en el bolsillo puentealtino
En Puente Alto, el aumento de las bencinas se percibe de distintas maneras según los hábitos de conducción. Mientras algunos utilizan el vehículo a diario dentro de la comuna, otros deben desplazarse hacia distintos puntos de la Región Metropolitana por trabajo, lo que incrementa el gasto mensual en combustible.
Sebastián Godoy, quien es mecánico y ofrece sus servicios a domicilio dentro de la comuna, explica que el impacto se siente en el presupuesto cotidiano. “Todos los días utilizo mi vehículo y recorro distancias casi de límite a límite de Puente Alto”, comenta. Según señala, suele cargar cerca de $10.000 diarios en combustible, pero aun así el dinero no alcanza como antes. “Siempre falta aún porque los precios están elevados”, afirma.
El aumento también ha obligado a ajustar su actividad laboral. “He tenido que subir los precios a mis clientes por el aumento de la bencina”, señala, agregando que planifica con mayor cuidado los trayectos para optimizar el combustible.

Para quienes deben salir de Puente Alto por trabajo, el impacto puede ser mayor. María Fierro, por ejemplo, se traslada regularmente a Providencia. Para reducir gastos, ha comenzado a alternar el uso del auto con el transporte público.
“Ya no me muevo todos los días en auto y trato de dejarlo al menos dos días en casa”, comenta. En una semana normal, explica, puede gastar cerca de $25.000 en bencina. “Demasiado, me ha incrementado el presupuesto familiar”, agrega.
En el caso de los trabajadores del transporte, el aumento del combustible impacta directamente en la rentabilidad diaria. José Fierro, conductor de taxi colectivo, afirma que las alzas han complicado al rubro.
“Antes cargaba entre 20 y 25 mil pesos diarios y me quedaban cerca de 30 mil de ganancia. Hoy tengo que cargar unos 30 mil y quedo con 25 mil o menos”, explica. Según indica, una de las medidas que ha tomado es dejar de trabajar los domingos para evitar ese gasto adicional en combustible.
Incluso quienes utilizan el vehículo de forma ocasional perciben el aumento. Pamela Acha, que usa su auto principalmente los fines de semana, comenta que el mismo monto de combustible rinde menos que antes.
“Cada semana le pongo lo mismo en bencina, pero dura menos”, dice. Por ello, suele agrupar trámites y compras para realizar todo en un solo viaje.

Por su parte, Abigail Muñoz, quien recorre distintas comunas de la Región Metropolitana por trabajo, señala que el gasto en combustible es uno de los principales costos asociados a su actividad, aunque en su caso la empresa reembolsa ese gasto.
“Cuando no hay tanta diferencia entre ir en auto y usar el Metro, prefiero el transporte público”, explica. A su juicio, una de las soluciones a mediano plazo sería fortalecer el transporte público. “Una alternativa sería invertir más en líneas de Metro para depender menos del auto”, plantea.
Un fenómeno global con efectos locales
Si bien los precios de los combustibles en Chile dependen de múltiples factores como el valor internacional del petróleo, el tipo de cambio y los costos de importación, los conductores coinciden en que las variaciones terminan reflejándose rápidamente en su economía diaria.
Mientras el escenario internacional continúa marcado por la incertidumbre energética, en Puente Alto muchos automovilistas ya comenzaron a ajustar sus hábitos de movilidad para enfrentar un combustible cada vez más caro.


