El ministro de Seguridad, Martín Arrau, defendió el dispositivo policial en los Cesfam de Bajos de Mena, ante los cuestionamientos por la falta de vigilancia permanente en el Cardenal Raúl Silva Henríquez. “Se comprometieron rondas específicas. Hay un radiopatrullas asignado a cada uno de los Cesfam para hacer rondas, y se ha cumplido”, afirmó.
Las declaraciones llegan tras una semana compleja para la salud primaria del sector. La noche del miércoles 4 de noviembre, cinco personas heridas a bala llegaron al Cesfam Silva Henríquez, que debió suspender sus atenciones y cerrar. Menos de 24 horas después, la noche del jueves, un hombre baleado en la clavícula fue llevado por conocidos desde un parque cercano al Cesfam Karol Wojtyla, desde donde fue trasladado al Hospital Sótero del Río. Ambos recintos estaban incluidos en el punto fijo de Carabineros que el Gobierno anunció en octubre, tras el ataque que destruyó parte del Silva Henríquez.
Sobre la balacera del miércoles, el ministro sostuvo que ocurrió a siete cuadras del establecimiento y que la respuesta policial fue “en minutos”. “La respuesta del Estado está, y habrá que tomar las medidas para dar más protección”, añadió, sin anunciar la reposición del punto fijo.
La explicación coincide con la del seremi de Seguridad Pública, Juan Andrés Barrientos, quien reconoció que existía un compromiso de punto fijo. Según dijo, Carabineros y el ministerio concluyeron que era mejor instalar patrullas preventivas afuera de cada Cesfam, porque un funcionario solo podría arriesgar su integridad física.
La respuesta no ha resuelto la demanda de los funcionarios, que exigen presencia policial permanente. Este viernes, los ocho Cesfam de Puente Alto mantienen la paralización, aunque siguen con turnos éticos y entrega de alimentación.




