El reconocido geógrafo cuestionó la falta de obras de prevención y advirtió que las consecuencias del desastre podrían haber sido diferentes en una comuna como Puente Alto. El especialista apuntó a las desigualdades socioeconómicas, la planificación urbana y la lenta respuesta del Estado frente a amenazas naturales conocidas.
El aluvión que afectó el jueves 8 de octubre a la comuna de Las Condes, dejando más de dos mil viviendas afectadas, abrió un debate sobre la preparación de Santiago frente a fenómenos climáticos extremos. En medio de ese escenario, el geógrafo Marcelo Lagos realizó una advertencia que tuvo como protagonista a Puente Alto.
Durante su participación en el matinal Contigo en la Mañana, de Chilevisión, el académico analizó las consecuencias de la emergencia y cuestionó las diferencias que existen entre las comunas de la Región Metropolitana para enfrentar este tipo de desastres.
El especialista puso como ejemplo las condiciones urbanas de Las Condes, donde existen avenidas amplias que facilitan el desplazamiento de los flujos de agua y sedimentos. Sin embargo, advirtió que el escenario podría haber sido muy distinto en una comuna con otras características territoriales y socioeconómicas.
“Muy distinto habría sido con ese mismo aluvión en Puente Alto”, afirmó Lagos, en una declaración que volvió a instalar la discusión sobre la desigualdad territorial y la exposición de las comunidades a los desastres naturales.
Cuestionamientos a la prevención del Estado
Durante la entrevista, Lagos recordó que las autoridades conocen desde hace décadas los riesgos asociados a las quebradas y sectores precordilleranos de Santiago.
El geógrafo mencionó especialmente el aluvión de la quebrada de Macul de 1993, tragedia que dejó decenas de fallecidos y que impulsó la construcción de obras destinadas a contener el desplazamiento de barro, rocas y otros materiales.
Entre esas intervenciones se encuentran las piscinas decantadoras, estructuras diseñadas para disminuir la fuerza de los flujos y retener parte de los sedimentos.
Sin embargo, el especialista cuestionó que este tipo de soluciones no se haya extendido de manera uniforme a todos los sectores expuestos a amenazas similares.
Lagos sostuvo que la respuesta institucional suele producirse después de las tragedias, pese a que existen antecedentes científicos que permiten identificar territorios vulnerables y adoptar medidas de mitigación.
También apuntó a la burocracia como uno de los obstáculos para concretar proyectos preventivos, debido a la participación de organismos como el Ministerio de Obras Públicas, la Dirección de Obras Hidráulicas y los municipios.
¿Qué medidas podrían disminuir los daños?
Entre las alternativas mencionadas por el geógrafo se encuentran las denominadas mallas dinámicas, estructuras de cables de alta resistencia que permiten retener rocas, troncos y otros materiales de gran tamaño arrastrados por un aluvión.
Estas instalaciones buscan reducir la energía del flujo y disminuir sus efectos sobre las zonas habitadas.
El académico también cuestionó la falta de anticipación frente a eventos meteorológicos cuyos riesgos habían sido advertidos previamente.
En esa línea, sostuvo que no siempre es posible determinar con exactitud cuándo y dónde ocurrirá un fenómeno de estas características, pero sí identificar amenazas y preparar medidas para reducir sus consecuencias.
Las condiciones que provocaron el aluvión
La Dirección Meteorológica de Chile explicó que las precipitaciones registradas durante la tarde del jueves correspondieron a un fenómeno poco frecuente, caracterizado por lluvias intensas concentradas en un período reducido.
Según el meteorólogo Arnaldo Zúñiga, entre las 15:00 y las 18:00 horas se registraron entre 7 y 10 milímetros de lluvia en San Carlos de Apoquindo.
A ello se sumaron las precipitaciones de jornadas anteriores, que habían dejado los suelos saturados, y una isoterma cero elevada, condiciones que contribuyeron a la generación del aluvión.
Una advertencia que también interpela a Puente Alto
Las declaraciones de Marcelo Lagos adquieren especial relevancia para Puente Alto y las comunas de la Provincia Cordillera, donde la cercanía con sectores precordilleranos, las quebradas y los cursos de agua obliga a mantener una planificación territorial que considere las amenazas naturales.
Su comparación no significa que un aluvión idéntico vaya a ocurrir en Puente Alto ni permite anticipar sus consecuencias específicas. Sin embargo, plantea una discusión sobre las diferencias de infraestructura, exposición y capacidad de respuesta entre distintos territorios de la capital.
El geógrafo también cuestionó la presencia de viviendas y establecimientos de importancia en sectores expuestos a amenazas naturales, advirtiendo que las decisiones sobre dónde y cómo construir pueden incrementar los riesgos para la población.
Sus reflexiones apuntan a un problema que trasciende la emergencia de Las Condes: la necesidad de invertir en prevención, fortalecer la planificación urbana y evitar que las medidas de protección lleguen únicamente después de una tragedia.
Para una comuna como Puente Alto, la advertencia deja abierta una pregunta: ¿está la ciudad suficientemente preparada para enfrentar un fenómeno de esta magnitud?




