La PDI y la Fiscalía Sur incautaron 403 kilos de droga en La Florida y Pudahuel. El líder de la organización cumplía una condena por tráfico y coordinaba las operaciones desde el penal de Puente Alto.
Más de media tonelada de droga dura fue sacada de circulación en el marco de la operación “Nieve de Oruro”, investigación desarrollada por la Brigada Antinarcóticos Metropolitana de la PDI y la Fiscalía Regional Metropolitana Sur. El procedimiento permitió incautar 403 kilos de cocaína —entre clorhidrato y cocaína base— y detener a dos mujeres que cumplían funciones dentro de la organización.
El prefecto inspector Eric Menay, jefe nacional contra el Crimen Organizado de la PDI, detalló que el decomiso incluyó cerca de 361 kilos de clorhidrato de cocaína y más de 51 kilos de cocaína base. Sumados a un operativo realizado durante la jornada anterior, los procedimientos superaron la media tonelada de droga incautada.
“Estamos hablando de más de media tonelada de droga dura que estaba dispuesta para ser comercializada, preferencialmente en la zona sur de la capital”, señaló Menay.
Las diligencias se concentraron en dos viviendas utilizadas como casas de acopio, ubicadas en las comunas de La Florida y Pudahuel. Según la investigación, desde esos inmuebles se resguardaba la droga antes de su distribución a microtraficantes de distintos sectores de Santiago.
La particularidad del caso es que la organización era dirigida por un hombre que se encontraba privado de libertad en la cárcel de Puente Alto, cumpliendo una condena previa por tráfico de drogas. Desde el recinto penitenciario habría coordinado la adquisición, acopio, distribución y cobro de dinero ligado a la venta de cocaína.
“Este imputado, como estaba privado de libertad, necesitaba personas de su confianza que participaran directamente en la distribución de la droga que él lograba adquirir”, explicó el fiscal Sergio Soto.
El persecutor precisó que esas tareas eran realizadas por la pareja y la hija del imputado, quienes habrían actuado como sus brazos operativos. Ambas se encargaban de custodiar la droga, coordinar entregas, cobrar dineros y efectuar pagos a proveedores identificados como ciudadanos bolivianos.
“El día de ayer, tanto el imputado que se encontraba privado de libertad como sus dos brazos operativos, me refiero a su mujer y a su hija, fueron formalizados por los delitos de tráfico de droga”, indicó Soto.
El tribunal decretó la prisión preventiva para el hombre que dirigía la banda —quien ya cumplía una condena por tráfico de drogas en la cárcel de Puente Alto— y para sus dos presuntas colaboradoras, su pareja y su hija. Los tres fueron formalizados por tráfico de drogas y la investigación tendrá un plazo de 120 días.
Además, durante las diligencias se allanó su celda y se incautaron teléfonos celulares que, de acuerdo con la Fiscalía, eran utilizados para mantener las coordinaciones desde el interior del penal puentealtino.
El avalúo del decomiso fue cifrado en cerca de $8 mil millones. Para el Fiscal Regional Metropolitano Sur Héctor Barros, Héctor Barros, el resultado trasciende la cantidad incautada, debido al impacto que el narcotráfico provoca en los barrios. “No se trata solamente de kilos; se trata de que nuestras poblaciones se transforman en violencia, lesionados, muertos y violencia intrafamiliar”, afirmó.





